En la plantación


Recogido a mano en los mejores países productores, cuidadosamente seleccionado: el viaje de tu café empieza aquí.

Entre las 80 especies de Coffea, planta de la familia de las Rubiaceae, las más importantes en términos comerciales son dos: Coffea Arabica, con granos verde azulado de forma oval, y Coffea Canephora con granos más redondos y de color amarillo o amarillo-marrón, conocidas respectivamente como Arábica y Robusta.

La primera, cultivada en numerosas variedades (typica, moka, maragogype, etc.) es originaria de los altiplanos etíopes y representa alrededor de ¾ de la producción mundial: es muy preciada y da un café rico en aroma con un toque ácido agradable. En cambio, existen pocas variedades de Robusta y, a diferencia del Arábica, son más resistentes a las altas temperaturas, las lluvias abundantes y a las enfermedades. Proporciona una crema con más cuerpo y un sabor más fuerte que el Arábica.

Durante su crecimiento espontáneo, la planta del café puede alcanzar 10 metros de altura pero durante la cosecha no suelen sobrepasar los tres metros para facilitar la recogida de los frutos. La planta del café presenta hojas carnosas lanceoladas de dos en dos con pequeñas flores blancas con mucho aroma de las que nacen los frutos que se recogen de los racimos: son drupas ovaladas rojas con un aspecto muy similar al de las cerezas.

Conocer el café para amar el café

Más allá de la información académica sobre la planta del café, para elaborar un café de calidad es indispensable conocer a fondo las características del producto, quererlo cuando todavía está verde y saber desenvolverse bien en las técnicas de cultivo y cosecha.  Solo así es posible tomar decisiones sabias, capaces de marcar la diferencia y alcanzar la excelencia en cada taza. 
El viaje del café que estás por tomar comienza aquí, en la plantación, donde desde Passalacqua escogemos personalmente los países cultivadores a los que comprar siguiendo unos parámetros estrictos pero determinantes para garantizarte siempre los mejores frutos para un café excelente.

Los orígenes del café

La zona de producción es el primer elemento que define un café de calidad. La riqueza del suelo, el riego y las diferencias térmicas son factores determinantes para el cultivo de un café de calidad superior. Por esta razón Passalacqua selecciona los mejores países productores de café del mundo para realizar múltiples mezclas preciadas y diferentes las unas de las otras y satisfacer a todos los apasionados del café y sus gustos variados. 

La cosecha hecha a mano

El sistema de recogida de los frutos es otra elección importante para definir la calidad del café. No todas las drupas maduran a la vez y, como crecen en racimos, no es fácil recoger solo las que están listas. Los granos verdes darían un sabor amargo a la mezcla y los que están demasiado maduros, si se fermentan, pueden poner en peligro el sabor del café.
Por eso Passalacqua elige solo la cosecha manual y no mecánica, con métodos lentos, más laboriosos, más precisos que nos garantizan la recogida únicamente de los frutos maduros en su punto, los únicos capaces de ofrecer un excelente aroma y gusto durante el tueste.

Los estándares de excelencia

No todos saben que después de la cosecha, el café se examina y se clasifica de acuerdo con el número de defectos de los frutos. La decisión de la clasificación del café para importar es un momento decisivo para cada empresa, ya que significa si realizar o no un café de calidad superior.
Por este motivo, Passalacqua escoge únicamente el café de calidad extraordinaria, para garantizar al cliente una experiencia de sabor siempre intensa y un aroma único.

Los granos secados al sol

Asimismo, para el tratamiento después de la cosecha, Passalacqua elige el método de elaboración más lento y eficaz, pero capaz de garantizar una calidad excelente de los granos. Adquirimos únicamente café secado al sol de forma natural: esta técnica, al contrario de la que utiliza secadores automáticos, permite que cada grano se seque de modo uniforme, tanto por dentro como por fuera, garantizando solo frutos con un mínimo grado de humedad interna capaces de afrontar intactos el largo viaje en barco.